La otra verdad

PR8_GLASS_130213_JOSE GÓMEZ JUAN                                                                         fe

Un paso lleno de cambios es aquel que se da con pies repletos de callos… dependiendo del año en que hayas nacido. Esto es muy simple, antes del s. XXI debías tropezar para aprender, a partir de la llegada de internet, el tropiezo es absorbido por la red; y eso te lleva a poder pasear, e incluso correr libremente sin resentirte de la más mínima herida. Este viraje que trae consigo el nuevo siglo se intensifica aún más en ramas específicas de la sociedad, como pueden ser la política, la literatura o el periodismo, en donde, como si se tratara de un feroz efecto secundario, el mundo interactivo pudiese convertirse en tu peor enemigo, haciendo de un error un virus con una capacidad inaudita de contagio y expansión que acabe estrepitosamente con tu carrera. La verdad tiene dos caras: la de antes de la llegada de internet y la de después.

A Stephen Glass le tocó ejercer el periodismo en unos años de cambio y ello le costó un suceso que conmocionó a la opinión pública de los EE. UU.

Película "El Precio de la Verdad"

El joven periodista Stephen Glass, que comenzó como colaborador de la prestigiosa New Republic, (además de hacer artículos para revistas del nivel de Rolling Stone o Harper’s) se adentró en el mundo de la comunicación de la peor manera posible y en el peor momento. En la historia del periodismo nunca ha habido una forma definitiva de contrastar fuentes, buscarlas, sacar o demostrar información y procedencia de éstas… hasta la entrada de internet. Lo único que separaba entonces a un periodista de la verdad era su honor. Sin éste, cualquiera podría inventarse historias, pero el mundo de internet, entre los millones de disfraces que tiene, uno de ellos es el de “agente del honor de la comunicación”, y fue con el que se topó Stephen Glass.

Stephen Glass

Stephen Glass

De los 41 artículos publicados en la revista New Republic por Glass, 27 fueron parcial o totalmente inventados. En 1997 comenzaron a sospechar de él hasta que en 1998 lo descubrieron y echaron. Todo fue gracias a la que después se convertiría en la revista digital más prestigiosa de EE. UU., la revista Forbes y, como “agente del honor de la comunicación”, Adam Penenberg.

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Adam Penenberg

Aprovechando los nuevos recursos que le daba la red, el astuto Adam Penenberg comenzó a interesarse por los artículos que Glass escribía a partir de la publicación en New Republic de “Hack Heaven”, en el que se narraba un suceso en 1ª persona en el que no faltaban nombres y fuentes sospechosas, hackers de 15 años, conferencias en hoteles, compras millonarias y demás datos estrambóticos. Penenberg buscó e intentó corroborar todas las fuentes, datos, nombres… sin resultado. Simplemente no existían. Sintiéndose acosado, Glass intentó correr una cortina de humo inventándose páginas web, tarjetas de personajes ficticios, teléfonos inoperativos, etc. Hasta que el director de New Republic, Charles Lane, dio un golpe en la mesa acorralando a Glass con el error más grave que cometió: narrar el artículo en 1ª persona, ya que ello suponía que el propio Glass estuvo en el lugar de los hechos. Una vez que director y periodista fueron al supuesto hotel donde se celebró la convención de hackers y vieron que éste no abría el día en que teóricamente se hizo la reunión que dio vida a su artículo, Charles Lane lo tuvo muy claro. Stephen Glass fue descubierto. El artículo que Adam Penenberg publicó en Forbes en 1998 supuso un terremoto para el periodismo de EE. UU, con epicentro en New Republic.

Cinco conclusiones críticas con respecto a Stephen Glass y New Republic

– Internet se interpuso entre Stephen Glass y su invención fatal, así como el teléfono, las comunicaciones en general, los transportes… Conforme el tiempo pasa, la tecnología se desarrolla y algunas personas siguen en el mismo camino. Las infracciones, antes silenciosas, comienzan a adquirir un tenue rechinar. Ese ruido cada vez se hace más evidente, hasta que, como agua estancada, la mentira se acaba evaporando y convirtiéndose en lluvia. Ésta empapará a todos antes de que te des cuenta. La clave está en crecer a la par que la tecnología.

– La imaginación de Glass es abrumadora. Inventarse artículos con una verosimilitud semejante es digno de los mejores escritores de novelas de ficción. He ahí el problema, Glass se equivocó de profesión, él quería ser escritor y no periodista. Bien cierto es que la línea que separa al periodista del escritor es a veces imperceptible y en más de una ocasión puede inducir a error.

– En la película hay una cita muy reveladora: ¿Cómo puedes inventar un personaje si tienes que fotografiar a todo aquel de quien escribes? Una cámara de fotos, de vídeo, una grabadora de voz… El periodista debe entender la tecnología como una extensión de su propio cuerpo, algo que le ayude y, además, le sirva de colchón ante cualquier duda de veracidad informativa.

– El auge de la revista digital Forbes tuvo su bombazo hacia la gloria informativa a nivel cibernético con la revelación del caso de Stephen Glass, por parte de Adam Penenberg. Esto demostró un nuevo periodismo, aún naciente, que suponía un cambio radical de conceptos en el periodismo más tradicional.

– Hoy no hay tanta facilidad para mentir en torno a la comunicación informativa y la tendencia es que cada vez se podrá mentir menos. La llave de una verdad comunicativa está en el número de fuentes; cuantas más haya, más veraz será una información. La única mentira que se puede imponer actualmente a la información recibe el nombre de restricción. La restricción, (ya sea a base de leyes o ilegítimamente) es la mentira informativa de este siglo.

Rigor, verificación y buen periodismo no son sinónimo de medios tradicionales; deben serlo del periodista que trabaja en ellos. Un medio es inerte hasta que el periodista le da vida, pero es éste quien decide si darle una meramente holográfica, basada en la mentira, o bien proporcionar una realidad exacta e, incluso, ir más allá y definir hasta los detalles más imperceptibles. Una realidad aumentada es un periodismo perfecto. Por otra parte, un periodismo de mentiras en el tradicional mundo de la comunicación también existe, varios artículos así lo demuestran, y es algo que hay que evitar, denunciar y, sobretodo, no volver a tropezar; ¿es internet la solución a los problemas del periodismo tradicional? La respuesta está en la red.

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